jueves, 25 de octubre de 2012


A medida que los niños crecen, su capacidad de atención mejora, pero la concentración no es solo cosa de la edad, también se puede aprender Actualmente los niños tienen a su alcance infinitos medios de distracción, entretenimiento y esparcimiento Esto, por supuesto, trae muchísimos aspectos positivos en la vida del chico: el temprano desarrollo de sus sentidos, aprender a desenvolverse en el mundo que lo rodea, ser libre, abierto, entre otros. Sin embargo también trae consecuencias negativas entre las que podríamos destacar la falta de concentración en actividades más serias, o lo que sería para ellos “aburridas”, como por ejemplo hacer la tarea o escuchar a sus padres y profesores cuando tratan de comunicarse con ellos. ¿Qué hacer?
-Lo primero que hay que revisar son las horas de sueño del niño. Si no está durmiendo lo suficiente es muy probable que durante el día se manifieste sin la capacidad de mantener la atención por más de unos segundos
 -Al momento de hablarle a los más pequeños recuerda siempre hacer contacto visual. Cuando se dan instrucciones debes mirarlo directamente a los ojos a modo que entienda que lo que estás queriendo decir es importante. El trato siempre debe ser respetuoso, con paciencia, comprensión y tolerancia. El hecho de que sean pequeños no significa que no entiendan lo que es tratarlos como se lo merecen.
-Evita darle órdenes cuando el chico se encuentre realizando alguna otra actividad
 -Recuerda que, los padres tienen la capacidad de orientar a sus hijos a una mejor concentración, pero no deben coartarlos a que sean ellos mismos, capaces de organizarse, planificar sus acciones y corregir sus errores.